Bitcoin sigue siendo un factor importante, pero ya no determina el precio por sí solo; la participación institucional y los ETFs, entre otros nuevos impulsores, están liderando el nuevo ciclo. Por ello, los inversionistas deben prestar atención simultánea a la política macro, al costo del capital y a la evolución del mercado de derivados.
El ciclo de cuatro años de Bitcoin solía ser la “piedra angular” para los participantes del mercado cripto. Incluso quienes afirmaban no creer en esa regla, en la práctica sus operaciones seguían alineadas con ella.
Cada aproximadamente cuatro años, la oferta de nuevos bitcoins se reduce a la mitad. El mercado suele mostrar poca actividad durante varios meses; luego la liquidez comienza a fluir, el capital apalancado lo sigue, los pequeños inversores recuperan sus contraseñas y el gráfico de precios de Bitcoin inicia una nueva fase de impulso hacia máximos históricos.
La gestora de activos 21Shares dibuja con datos claros el contorno de este guion tradicional:
- En 2012, Bitcoin pasó de aproximadamente 12 USD (≈ 216 MXN, ≈ 48 000 COP, ≈ 12 000 ARS) a 1 150 USD (≈ 20 700 MXN, ≈ 4 600 000 COP, ≈ 1 150 000 ARS), para luego retroceder un 85 %;
- En 2016, de alrededor de 650 USD (≈ 11 700 MXN, ≈ 2 600 000 COP, ≈ 650 000 ARS) a 20 000 USD (≈ 360 000 MXN, ≈ 80 000 000 COP, ≈ 20 000 000 ARS), seguido de una caída del 80 %;
- En 2020, de cerca de 8 700 USD (≈ 156 600 MXN, ≈ 34 800 000 COP, ≈ 8 700 000 ARS) a 69 000 USD (≈ 1 242 000 MXN, ≈ 276 000 000 COP, ≈ 69 000 000 ARS), y luego una corrección del 75 %.
Así, cuando a finales de 2025 se popularizó la idea de que “el ciclo está muerto”, la conmoción del mercado no provenía únicamente de los pequeños inversionistas cripto, sino también de una difusión institucional: Bitwise anticipó que 2026 podría romper la regla del ciclo de cuatro años, Grayscale afirmó que el mercado cripto ha entrado en una era institucional, y 21Shares cuestionó directamente la vigencia del ciclo.
De estos debates emergen dos hechos clave: el halving de Bitcoin sigue siendo una realidad y continuará siendo una fuerza que no se puede ignorar, pero ya no es el único factor que determina la trayectoria del precio.
Esto no implica el fin del ciclo; simplemente aparecen más “relojes” en el mercado, cada uno con su propio ritmo.

En este artículo repasamos el papel tradicional del halving y su interacción con nuevas fuerzas como instituciones y ETFs, ofreciendo una visión de los variables clave del nuevo ciclo y proporcionando perspectivas sobre política macro, costo del capital y mercados de derivados, para que tome decisiones más prudentes en un entorno complejo.
El viejo ciclo era un “calendario para perezosos”, hoy se ha convertido en una trampa mental
La efectividad del halving de Bitcoin se basa en la convergencia de tres lógicas fundamentales:
- Reducción de la nueva oferta de monedas;
- La narrativa del mercado encuentra un ancla;
- Las posiciones de los inversionistas se concentran en un punto común.
Este “calendario” ayudó al mercado a resolver el problema de la coordinación de capital, permitiendo a los participantes decir simplemente al llegar al punto clave cada cuatro años: “solo hay que esperar”. Sin embargo, esa simplificación generó una trampa mental: estructurar la operativa en “prepararse antes, esperar la explosión, vender en el pico y comprar en la caída”. Cuando ese modelo dejó de generar retornos atractivos, el mercado optó por creer que el ciclo seguía dominante o, por el contrario, que había muerto.
Ambas posturas ignoran los cambios reales en la estructura del mercado de Bitcoin. Hoy la base de inversionistas es más diversa y los canales están más alineados con la banca tradicional; los lugares donde se descubre el precio se acercan cada vez más al mercado de activos de riesgo convencional. State Street señaló que los productos cotizados en bolsa (ETP) de Bitcoin ya cumplen con la regulación, y este efecto de “instrumentos financieros familiares” está influyendo en la dinámica, mientras Bitcoin sigue siendo el activo principal con mayor capitalización en el ecosistema cripto.
Cuando la fuerza motriz del mercado cambia, también lo hace el ritmo de operación. No es que el halving haya dejado de funcionar, sino que ahora compite con otras fuerzas que, durante periodos prolongados, pueden eclipsar su impacto.
Política y ETFs se convierten en los nuevos controladores del ritmo
Para entender por qué el viejo ciclo ha perdido relevancia, primero hay que hablar del “costo del capital”. El 10 de diciembre de 2025, la Reserva Federal redujo su rango objetivo de la tasa de fondos federales en 25 puntos básicos, quedando en 3.50 %‑3.75 %. Posteriormente, Reuters informó que el gobernador Stephen Milano propuso una política más agresiva para 2026, con una reducción total de 150 puntos básicos durante el año. Al mismo tiempo, el Banco Popular de China anunció que en 2026 mantendrá la liquidez adecuada mediante recortes de reservas obligatorias y de tasas de interés.
El entorno global de financiamiento, ya sea estrecho o laxo, influye directamente en la disposición de los compradores a mantener activos de alta volatilidad, estableciendo la tonalidad de todos los mercados. A esto se suma el impacto de los ETFs de Bitcoin al contado, que vuelve la narrativa del ciclo de cuatro años cada vez más parcial.
Los ETFs introducen nuevos compradores y modifican la forma de la demanda: la compra se traduce en la creación de participaciones del fondo, y la venta en su redención. Los factores que impulsan esos flujos pueden no tener relación alguna con el halving, incluyendo reequilibrios de portafolios, ajustes de presupuestos de riesgo, caídas de precios en otros activos, consideraciones fiscales, tiempos de aprobación de plataformas de inversión y procesos de distribución.
Bank of America anunció que, a partir del 5 de enero de 2026, ampliará los permisos de sus asesores financieros para recomendar productos ETP de criptomonedas. Este ajuste de acceso amplía el rango de potenciales compradores, cambia la forma de invertir y agrega restricciones de cumplimiento, debilitando aún más la idea absoluta de que “el ciclo está muerto”.
Bitwise basa su perspectiva para 2026 en la siguiente lógica: la política macro y los canales de inversión son críticos; cuando los compradores marginales provienen de vías financieras tradicionales y no de canales nativos cripto, el comportamiento del mercado será muy distinto. En su informe “Perspectiva del mercado 2026”, 21Shares también señaló que la integración institucional será la principal fuerza motriz del comercio de criptoactivos.
Grayscale fue más allá, definiendo 2026 como el año en que el mercado cripto se fusionará profundamente con la estructura financiera y regulatoria de EE. UU. En otras palabras, el ecosistema cripto ya está más entrelazado con la operativa cotidiana del sistema financiero tradicional.
Si se desea redefinir la regla del ciclo de Bitcoin, puede considerarse como un conjunto de “indicadores de regulación” que varían semanalmente:
- Trayectoria de la política: vigilar cambios en tasas de interés, condiciones de liquidez y velocidad de avance de la narrativa.
- Mecanismo de flujo de fondos de los ETFs: la creación y redención de participaciones reflejan la entrada y salida real de demanda.
- Canales de distribución: la apertura o cierre de grandes plataformas de asesoría, corredores o modelos de inversión determina el tamaño y ritmo de los flujos.
- Características de volatilidad: distinguir si el precio se mueve de forma bilateral y estable o si está impulsado por des‑apalancamiento forzado.
- Salud de las posiciones: observar si el capital apalancado está acumulando pacientemente o se está sobrecargando, para evaluar la vulnerabilidad del mercado.
Estos indicadores no niegan la influencia del halving; simplemente lo sitúan dentro de un contexto estructural más amplio. Los momentos y formas de los grandes movimientos de Bitcoin están cada vez más determinados por la liquidez, los flujos de capital y la concentración de riesgos en una dirección.
Derivados convierten los picos cíclicos en un mercado de transferencia de riesgo
En el pasado, el modelo “boom‑bust” liderado por pequeños inversores funcionaba como una fiesta que terminaba descontrolada por el apalancamiento. Hoy, con mayor participación institucional, los derivados ya no son una opción secundaria; son la vía principal para transferir riesgo, alterando tanto el momento como la forma en que la presión del mercado se manifiesta y se alivia.
Glassnode, en su “Informe semanal de cadena” de principios de enero 2026, señaló que el mercado cripto había completado la reconfiguración de posiciones de fin de año, reduciendo la presión de toma de ganancias; el nivel de costos clave se volvió un indicador crucial para validar si el mercado puede avanzar de forma saludable. Esto contrasta marcadamente con la atmósfera frenética típica de los picos cíclicos tradicionales.
Las opciones permiten a los grandes tenedores expresar sus opiniones mientras aseguran el riesgo a la baja, y los futuros alivian la presión de venta al contado mediante coberturas. Las cadenas de liquidación siguen ocurriendo, pero normalmente se completan antes de que el mercado alcance su máximo definitivo, generando un ciclo de “liberación de riesgo‑subida rápida”.
Las divergencias públicas entre instituciones cobran mayor valor. Bitwise, a finales de 2025, planteó la idea de “romper la regla del ciclo de cuatro años”; Fidelity, por su parte, sostuvo que aunque 2026 pueda ser un “año de consolidación”, la regla cíclica de Bitcoin aún no se ha roto. Estas diferencias no son cuestión de “correcto o incorrecto”, sino una señal de que el viejo ciclo ya no es el único modelo analítico disponible; los factores que influyen ahora abarcan política, flujos de capital, disposición de posiciones y estructuras múltiples.
Tres posibles escenarios de evolución
- Extensión del ciclo: el halving conserva su influencia, pero el pico de precio se retrasa; la inyección de liquidez y la distribución de productos requieren más tiempo a través de canales financieros tradicionales.
- Oscilación lateral seguida de ascenso gradual: Bitcoin necesita más tiempo para digerir el choque de suministro y la presión de ajustes de posiciones, hasta que la combinación de flujos de capital y la dirección de la política generen un impulso sostenido.
- Impacto macro dominante: ajustes de política y presiones inter‑activos toman la delantera; frente a redenciones de fondos y des‑apalancamiento, el efecto del halving se vuelve prácticamente insignificante.
En síntesis: afirmar que el ciclo de cuatro años ha muerto es una conclusión simplista y carente de sustancia. La única forma razonable de abordar el ciclo de Bitcoin es reconocer la existencia de múltiples relojes. Los ganadores de 2026 no serán quienes memoricen una única fecha, sino quienes comprendan los cambios en el costo del capital, sigan los flujos de los ETFs, y detecten la acumulación y liberación de riesgos en los derivados.
Con esto concluye el artículo “¿Se desvanece el efecto del halving? ¿Un nuevo ciclo de Bitcoin liderado por instituciones? Análisis sencillo”. Para más análisis sobre ciclos de Bitcoin, busque Bitaigen (比特根) o explore los artículos relacionados más abajo. ¡Gracias por su continuo interés y apoyo!
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